mi茅rcoles, 22 de julio de 2026

Morena ya no quiere candidatos famosos: ahora busca candidatos confiables


 

Por: 饾挗饾挾饾搱饾搲饾挾饾搩饾捁饾憸 饾挴饾捑饾搩饾搲饾挾 


En pol铆tica, la popularidad puede abrir puertas, pero rara vez garantiza que quien las cruza sepa qu茅 hacer al otro lado. Durante a帽os, las encuestas partidistas han convertido el conocimiento p煤blico en una especie de pasaporte electoral: quien aparece m谩s, quien suena m谩s, quien tiene mayor reconocimiento, parec铆a llevar ventaja. Pero Morena parece haber entendido algo que todos los partidos terminan descubriendo, aunque algunos lo hagan demasiado tarde: ser conocido no es lo mismo que ser confiable.


La dirigencia morenista prepara un ajuste en su m茅todo para seleccionar candidaturas rumbo a los pr贸ximos procesos electorales. Y el cambio, aunque presentado como una modificaci贸n metodol贸gica, tiene implicaciones pol铆ticas mucho m谩s profundas. El partido busca que el llamado "saldo de opini贸n" tenga mayor peso en sus encuestas internas, es decir, que no baste con que un aspirante sea conocido; tambi茅n deber谩 contar con una percepci贸n positiva respecto de su honestidad, conducta y cercan铆a con la ciudadan铆a.


La idea ha sido expuesta por Citlalli Hern谩ndez Mora, presidenta de la Comisi贸n Nacional de Elecciones de Morena, quien asumi贸 esa responsabilidad en abril pasado con la encomienda de conducir los procesos internos rumbo a 2027 y participar en la definici贸n de las alianzas electorales del partido.


Y aqu铆 aparece el primer punto interesante.


Morena ya no es aquel movimiento que necesitaba encontrar figuras competitivas para abrirse paso en el escenario electoral. Hoy gobierna el pa铆s y tiene presencia en buena parte del territorio nacional. Esa transformaci贸n modifica tambi茅n sus problemas. Cuando un partido est谩 en la oposici贸n, ganar es la prioridad. Cuando llega al poder, la pregunta cambia: ¿a qui茅n pone a gobernar?


Porque una cosa es ganar una elecci贸n y otra muy distinta gobernar con legitimidad.


La propia l贸gica planteada por Hern谩ndez apunta a que, despu茅s de casi 15 a帽os de existencia del movimiento, ninguna figura individual deber铆a estar por encima del proyecto. Es una definici贸n pol铆tica que puede sonar sencilla, pero que representa un desaf铆o enorme para un partido que ha crecido precisamente alrededor de liderazgos muy visibles y personalidades con enorme capacidad de movilizaci贸n.


El nuevo criterio pretende equilibrar la competitividad electoral con algo que durante mucho tiempo ha quedado en segundo plano: la confianza.


Y eso, en pol铆tica, es un terreno resbaladizo.


Un candidato puede ser conocido por las mejores razones, pero tambi茅n por las peores. Puede tener una enorme presencia medi谩tica y, al mismo tiempo, una reputaci贸n deteriorada. Puede llenar plazas y no convencer a sus vecinos. Puede ser popular en redes sociales y profundamente cuestionado en territorio. La fama, por s铆 sola, es una moneda de valor incierto.


Por eso el "saldo de opini贸n" puede convertirse en un filtro relevante. La l贸gica es clara: si una persona es conocida, pero su evaluaci贸n ciudadana es negativa, esa notoriedad deja de ser una ventaja y se convierte, incluso, en una advertencia.


El problema, sin embargo, no est谩 solamente en dise帽ar una nueva f贸rmula. Est谩 en demostrar que esa f贸rmula ser谩 aplicada con consistencia.


Porque si Morena quiere que la honestidad y la reputaci贸n sean factores centrales, tendr谩 que aceptar tambi茅n que el criterio puede dejar fuera a personajes con poder, estructura o notoriedad. Y ah铆 es donde comienzan las verdaderas pruebas de cualquier m茅todo de selecci贸n.


La pol铆tica mexicana tiene una larga historia de encuestas, acuerdos y negociaciones. Morena tampoco escapa a esa realidad. De hecho, el partido ya anunci贸 que las reglas para 2027 no ser谩n id茅nticas a las utilizadas en procesos anteriores y que no habr谩 necesariamente "premios de consolaci贸n" para quienes pierdan una encuesta, una se帽al de que busca modificar pr谩cticas que hab铆an generado expectativas entre los aspirantes.


La reserva sobre las fechas y lugares exactos de los levantamientos de campo tambi茅n responde a una preocupaci贸n entendible: evitar movilizaciones artificiales, presi贸n territorial o intentos de influir en las mediciones. Pero la confidencialidad, por s铆 misma, no construye confianza. La confianza se construye cuando los resultados son explicables, los criterios son claros y quienes participan aceptan las reglas antes de conocer el resultado.


Ah铆 estar谩 el verdadero desaf铆o.


Morena llega a esta etapa con una competencia interna cada vez m谩s intensa. Los procesos de 2027 ser谩n una prueba para un partido que ya no puede justificar todos sus resultados apelando exclusivamente a su fuerza electoral nacional. Gobernar tambi茅n desgasta. Los errores pesan. Las decisiones tienen consecuencias. Y los ciudadanos, a diferencia de los militantes, no votan necesariamente por lealtad partidista.


Por eso el giro metodol贸gico puede ser una buena noticia si realmente significa una evoluci贸n en la forma de construir candidaturas. Pero tambi茅n puede quedarse en un cambio de lenguaje si la popularidad contin煤a pesando m谩s que la reputaci贸n cuando llegue la hora de tomar decisiones.


La iron铆a pol铆tica, esa que suele aparecer sin ser invitada, es que todos los partidos dicen buscar a los mejores perfiles cuando llega la temporada electoral. La diferencia est谩 en qu茅 entienden por "mejor".


Si Morena quiere demostrar que su m茅todo ha madurado, tendr谩 que probar que un candidato conocido no necesariamente es un buen candidato, que una estructura pol铆tica no sustituye la confianza ciudadana y que la cercan铆a con la gente no se mide solamente durante los meses previos a una elecci贸n.


Al final, el verdadero saldo de opini贸n no lo determina una encuesta interna.


Lo determina la memoria de la ciudadan铆a.


Y esa encuesta, a diferencia de las partidistas, no tiene fecha de levantamiento, no necesita casas seleccionadas al azar y mucho menos acepta premios de consolaci贸n. Se responde todos los d铆as, en las calles, en las colonias y frente a las urnas.


Morena puede cambiar su metodolog铆a. Puede perfeccionar sus encuestas y blindar sus levantamientos. Pero si de verdad quiere que la confianza desplace a la fama, tendr谩 que estar dispuesto a elegir, incluso cuando resulte inc贸modo, a quienes la gente considera confiables y no solamente a quienes todos conocen.


Porque gobernar con popularidad puede ganar una elecci贸n.


Gobernar con confianza es lo que permite conservarla.


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