El municipio de Jaumave pone en marcha obra pública en las calles del ejido para que las familias y la niñez caminen sobre piso firme y sin el peligro del tráfico.
En los caminos de nuestras comunidades, andar a la orilla del paso de los carros entre la tierra, el lodo cuando llueve o los empedrados flojos es un pendiente diario para las familias. Ver que las máquinas y los trabajadores llegan al ejido para levantar banquetas y guarniciones no es solo ver cemento fresco: es saber que los abuelos, las mujeres con sus mandados y los niños que van a la escuela van a poder caminar con seguridad y dignidad por su propia tierra.
En el ejido Padrón y Juárez, el presidente municipal de Jaumave, el profesor Manuel Báez Martínez, dio el banderazo de arranque a la obra de construcción de guarniciones y banquetas. La faena de infraestructura se enfocará en ordenar los accesos principales del poblado, delimitando las calles y creando banquetas firmes que protejan al peatón del paso de los vehículos y eviten que los charcos tapen el paso durante las lluvias.
Llevar la obra pública al campo y no dejar los presupuestos guardados en la cabecera es la marca de un gobierno de territorio. Siguiendo la política de atención directa que impulsa la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el trabajo coordinado con el gobernador Américo Villarreal Anaya, las cuadrillas municipales trabajan a pie de calle para resolver los faltantes que la gente ha pedido en las asambleas, garantizando que cada peso invertido en el ejido se traduzca en utilidad real para los hogares.
Transformar la vida en las comunidades rurales empieza por asegurar que la gente pueda andar sin riesgo por sus propias colonias. Con el inicio de estos trabajos en Padrón y Juárez, Jaumave demuestra que cuando las obras responden a la necesidad cotidiana del pueblo, el progreso se siente bajo los pies de todas y todos los campesinos.

