Medio Oriente.— La reciente ofensiva atribuida a Irán ha generado sorpresa entre analistas, luego de ejecutar ataques casi simultáneos en varios países, pese a evaluaciones previas que señalaban una reducción significativa en su infraestructura de misiles.
Reportes basados en inteligencia estadounidense indicaban que, tras los ataques de junio, Irán habría perdido la mayoría de sus lanzamisiles. Sin embargo, en pocas horas se registraron acciones dirigidas hacia Baréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Israel, evidenciando una capacidad operativa mayor a la prevista.
Especialistas plantean tres escenarios: una subestimación de la inteligencia, una reconstrucción encubierta de capacidades o una combinación de ambas. Más allá del número de misiles, destacan la movilidad y dispersión de los lanzadores, factores que dificultan su detección.
Sin confirmación independiente sobre cifras reales, la incógnita ahora es si Irán cuenta con la capacidad suficiente para sostener un conflicto prolongado.

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