En Tamaulipas, la política social no se detiene. Se consolida, se despliega y se confirma en el territorio, donde el discurso se vuelve acción concreta. No es un anuncio, es un proceso en marcha que se construye cara a cara.
El arranque del operativo de incorporaciones a las Pensiones del Bienestar marca una nueva etapa. No se trata solo de ampliar padrones, sino de integrar nuevas historias de vida a una red de protección social que se afianza como un derecho.
El delegado de los programas federales, Luis Lauro Reyes Rodríguez, ha sostenido una línea clara: la política social debe ser cercana, accesible y humana. Aquí no hay espacio para la distancia burocrática cuando lo que está en juego es el bienestar de las familias.
El llamado sigue abierto. Mujeres de 60 a 64 años pueden registrarse a la Pensión Mujeres Bienestar, mientras que las personas de 65 años en adelante pueden incorporarse a la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, dos pilares de esta estrategia social.
En los municipios, la escena se repite: módulos activos, personal orientando y ciudadanos que pasan de la duda a la certeza. Sin intermediarios, sin filtros, con acceso directo.
“¡La familia Bienestar crece… y crece en grande!”, más que consigna, es reflejo de una política que se expande en cada nuevo registro.
Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum, esta visión busca universalizar derechos y reducir brechas, llegando a colonias, comunidades rurales y zonas apartadas.
El mensaje es claro: quien aún no forma parte, puede hacerlo. Basta con estar atento a las fechas y acudir al módulo más cercano. No es un trámite, es un derecho.
En todo Tamaulipas, la estructura de Bienestar está lista para recibir, orientar y acompañar. Porque en el territorio, el bienestar no se promete: se cumple, y se cumple con cercanía.

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